Preguntas más frecuentes
No, y esa es una de las mentiras más grandes que nos contamos para no pedir ayuda. La terapia es para cualquiera que quiera entenderse mejor, mejorar su vida o simplemente dejar de repetir los mismos errores de siempre. No es necesario esperar a que todo explote.
Eso depende de ti, de tus objetivos y de cuánto te comprometas con el proceso. No es magia ni una solución instantánea, pero tampoco un contrato de por vida. Algunas personas necesitan solo unas cuantas sesiones, otras prefieren un proceso más largo. Lo que sí es seguro es que cada sesión es un paso adelante.
La frecuencia de las sesiones suele variar a medida que avanza el tratamiento. Lo más habitual es comenzar semana a semana e ir espaciando a sesiones quincenales conforme progresa la terapia.
Cada sesión tiene una duración de una hora aproximadamente.
Buena pregunta. Pero déjame devolvértela con otra: ¿vas a dejarte ayudar?
La terapia no es magia, ni telepatía, ni un botón de «arreglar vida». Es un proceso en el que tú también tienes que participar. ¿Puedo ayudarte? Sí, pero con un pequeño asterisco.
Si esperas que te dé respuestas sin que hagas preguntas, que cambie tu vida sin que tú hagas nada, o que todo mejore sin que pongas de tu parte… entonces no, no puedo ayudarte. Pero si de verdad quieres salir del mismo ciclo de siempre, entenderte mejor y encontrar herramientas para estar bien, entonces sí, claro que puedo. Y lo haré.
La pregunta real es: ¿te atreves a hacerlo?
Numerosos estudios científicos acreditan que la terapia online funciona igual de bien que la presencial para la mayoría de los problemas. Lo único que cambia es el formato. Si tienes una buena conexión a internet y un lugar tranquilo donde puedas hablar, la terapia online es una opción perfecta.
Así que la pregunta no es si es igual… sino si estás listo para empezar, sin importar el formato.